Inquietud interior: identifique las causas y encuentre la tranquilidad

¡Con una explicación breve!

Superar los obstáculos diarios con calma, relajarse al final del día y aprovechar la fase de descanso por la noche para recuperarse. Parece fácil, pero el día a día suele ser muy diferente. Cuando la información importante solo aparece con pensamientos en bucle y el cuerpo permanece en un estado de nerviosismo tenso, el equilibrio entre el estrés y el bienestar se ve gravemente afectado. Aquí puede leer lo que puede hacer por usted mismo en caso de inquietud interior, desde el análisis de las causas hasta la ayuda de la naturaleza.

La mujer se sienta en el escritorio y tiene la mano en la frente

Inquietud interior: tensión y nerviosismo como compañeros permanentes

El cuerpo y la mente no encuentran la paz. Le cuesta quedarse quieto, y cuando parece que lo consigue, la mente salta de un tema a otro sin parar. Se distrae con cualquier cosa. En lugar de centrarse en ordenar sus pensamientos y abordar las tareas de una en una, deambula constantemente, sin descanso y sin un objetivo. La indecisión, las cavilaciones y los pensamientos circulares le impiden tomar decisiones claras. La capacidad crítica se ve perjudicada y acaba tomando las conversaciones objetivas como algo personal. Al estar distraído y nervioso, apenas cumple nada, por lo que se frustra y acumula más estrés hasta que los nervios están a flor de piel. Cada vez le cuesta más interactuar con otras personas y se siente incomprendido e incomprensivo. Si además aparecen trastornos del sueño, como dificultades nerviosas para conciliar el sueño, entra rápidamente en un círculo vicioso. El cansancio y la falta de sueño acentúan las molestias habituales de la inquietud nerviosa, por lo que las sentimos con mayor intensidad.

Cada persona experimenta la inquietud interior de forma diferente. Algunos sufren más síntomas físicos, como una sensación de debilidad en la zona del estómago, dolores de cabeza, el conocido nudo en la garganta o hiperactividad física. Otros están irritables, confusos y angustiados y sienten que no tienen el control. Sin embargo, no solo es decisiva la intensidad de los síntomas, sino también su duración. Al principio, la inquietud es como una mosca molesta que nos pone un poco de los nervios, pero sin provocar mucha tensión. Si la situación no cambia y el estado de inquietud persiste, las molestias pueden empeorar. Pueden aparecer trastornos del sueño o estados depresivos. También pueden surgir problemas psicosomáticos en forma de molestias gastrointestinales o cardiovasculares.  

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 La mujer se sienta frente a la computadora portátil y alcanza entre sus ojos

Causas y desencadenantes comunes: ¿cómo surge la inquietud interior?

Hay situaciones desencadenantes en las que la tensión interior e incluso la inquietud motora son completamente normales. Un pequeño cambio en la rutina o algo importante para nosotros propicia estas sensaciones, que en el mejor de los casos van unidas a la ilusión. Las próximas vacaciones, el miedo escénico antes de una actuación o una entrevista de trabajo, una reunión familiar, una cita con el médico o la primera cita son ejemplos habituales. Entonces se activa el sistema de estrés del cuerpo, que hace que este sea capaz de rendir para un evento específico. En este caso, la inquietud nerviosa es situacional y disminuye por sí sola. En concreto, las experiencias positivas nos permiten aprender de ellas, ya que hemos sido capaces de afrontar el desafío. Si algo así vuelve a ocurrir, nos estresaremos menos. Sin embargo, si no aprendemos de dicha experiencia, intentaremos evitar esta y otras situaciones similares. Después de una entrevista de trabajo desagradable, cuesta más volver a intentarlo.  

El estrés constante en la vida privada o en el trabajo, los conflictos interpersonales y otros factores permanentes pueden hacer que la respuesta al estrés no acabe nunca. En ese caso, se altera el equilibrio interno entre los desafíos y el bienestar, entre la tensión y la tranquilidad. Con el tiempo, es más difícil identificar los posibles desencadenantes, sobre todo cuando predominan las molestias físicas. Las molestias cardiovasculares, como la taquicardia, las palpitaciones o las arritmias cardíacas, pueden ser tanto una causa como una consecuencia del estado de inquietud. 

Otra posible causa son los estimulantes. Las bebidas estimulantes con cafeína pueden tener un efecto más fuerte y prolongado de lo previsto, con consecuencias como inquietud, aumento del pulso y problemas gastrointestinales. 

 

En busca de la tranquilidad: ¿cómo conseguir paz mental?

En primer lugar, los afectados deben buscar las causas junto a un médico. Si hay causas físicas, como migraña, tensión arterial baja, enfermedades de tiroides o cambios hormonales, deben seguir un tratamiento adecuado. Por supuesto, esto también se aplica a las causas psicológicas, como los estados depresivos. Como la inquietud también puede ser un efecto secundario de la medicación, merece la pena echar un vistazo al prospecto. 

Sin embargo, también existe todo un abanico de posibilidades con las que se puede fomentar la paz interior. Aquí tiene ocho consejos para el nerviosismo y la inquietud interior:

 Mujer parada en el bosque tiene los ojos cerrados y sonríe

  

  

 Una mujer camina descalza por un camino, calzada con sus zapatos
La mujer se sienta en un prado y medita sola.

  

  

Hay hojas de menta en un bol y al lado hay una botella pequeña.

Todo lo verde: naturopatía para la inquietud interior

Si es necesario, se puede considerar un tratamiento con medicamentos a base de plantas. Hay algunas plantas medicinales que se han probado durante décadas o incluso siglos y que pueden fortalecer la psique y ayudar a la persona afectada a recuperar la calma. Pueden ayudar a afrontar etapas difíciles de la vida y a mantener la calma en situaciones de estrés. Cabe mencionar aquí la pasiflora (Passiflora incarnata) tradicionalmente utilizado para el tratamiento sintomático y transitorio de los estados de inquietud, estrés e irritabilidad con dificultad para conciliar el sueño. Como medicamento a base de plantas para aliviar los estados de decaimiento que cursan con pérdida de interés y alteraciones del sueño, se puede plantear combinar la pasiflora, la valeriana y la hierba de San Juan (Hypericum perforatum L.).  

Todos los medicamentos mencionados se toleran bien y pueden utilizarse según las necesidades de cada persona.  

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